La comprensión y expresión orales son prácticas diarias en las aulas de Secundaria ya que, aunque no se enseñen de forma explícita, se practican continuamente.

Tradicionalmente, la lengua oral nunca se ha concebido como un objeto autónomo, sino como una expresión opuesta a la escritura, la pariente pobre, e incluso molesta, de la escritura: lo oral es físicamente opuesto a lo escrito porque los textos escritos se pueden manipular, releer, revisar, evaluar fácilmente, mientras los textos orales desaparecen en el mismo momento en que son pronunciados. Pero..¿realmente desaparecen?